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jueves, 4 de septiembre de 2014

Turismo en Malasia: Pangkor Island

Ya en la isla cogimos un taxi (minibús) que son todos rosas y fácil de reconocer. Íbamos a la playa de Nipah que es donde supuestamente están los hostales baratos. El trayecto cuesta 15 RM es decir que cuanto más gente haya en el taxi, más barato sale por cabeza. Al parecer no había mucha gente que iba al lugar y el conductor metiendo prisa nos convenció para salir así que nos comimos los 15 RM nosotros solos. Al llegar a la playa ocurrió lo que nos temíamos. Son 3 calles donde hay varios hoteles y guest houses y en todos recibíamos la misma respuesta "Tenemos habitación para esta noche pero para mañana, sábado, no nos queda sitio" y así la misma canción como en 6 lugares hasta que finalmente encontramos una especie de resort donde nos dijeron que tenían sitio para los días que quisiéramos, Aleluya! La pega era que nos salía más del doble de lo que estabamos pagando en Malasia, 80RM eso sí, el desayuno estaba incluido y teníamos baño, tele y aire acondicionado para nosotros por primera vez en el viaje, yuhu! Por una vez no pasa nada.

El día se puso feo justo cuando nos asentamos en nuestra casita, tan feo que se puso a llover. Aún así y después de descansar un poco del viaje fuimos a ver la playa de Nipah y hacer reconocimiento de nuestra zona. La primera sorpresa fue cuando de repente teníamos a unos escasos metros a dos hornbills! Uau, vaya pájaros más grandes y hermosos (?) Lo mejor es que no son muy asustones y te puedes acercar mucho para hacer buenas fotos. Son muy graciosos y a mi personalmente me encantó ver a un pájaro tan especial en libertad, estos pájaros solo los había visto en zoológicos.
La playa de Nipah estaba plagada de malayos bañándose en el mar bajo la lluvia, la mayoría vestidos, ellas hasta la cabeza como ya habíamos visto anteriormente en Langkawi o Penang. La playa es hermosa pero tampoco gran cosa, después de haber estado en Langkawi el nivel está alto. Seguimos andando y muy cerca de la de Nipah yendo hacia el norte te encuentras con la Coral Beach que estaba más vacía y nos pareció mucho mejor.
El problema era que seguía lloviendo y estuvimos con el paraguas en la playa, un royo pero las vistas son preciosas. Tuvimos que volver a nuestro hogar y rezar para que no lloviera al día siguiente. Por primera vez teníamos televisión, a mí personalmente me gusta mucho ver la tele de cada país. En Malasia los programas estrella deben de ser las telenovelas, todo el día hay alguna de ellas. Lo bueno es que algunas están subtituladas en inglés. Yo me vi un episodio y la verdad es que enganchan mucho sobre todo por lo que me pude reír. También aprendí como hacen un cordero en mitad del campo recién matado y despellejado en una olla gigante en un programa de cocina, wt... quedé flipado.
Nuestro segundo día en la isla lo pasamos en la playa enteramente. La playa fue la que nombré anteriormente, la Playa Coral Beach.  Laorilla y el fondo del mar estaba lleno de corales muertos que vendrían de cerca, me encantó ya que era la primera vez que me encontraba algo así. Estuve todo el dia buscando trozos de corales para observarlos, aparte de eso el tiempo nos permitió ponernos morenos. 
 
Queríamos alquilar una moto el día siguiente, pero al ser el guest house tan caro lo descartamos para mantenernos en el presupuesto. Lo de hacer la isla a pie lo estabamos cabilando, no estabamos seguro, eran unos 15 km seguramente bajo el sol y a 30 grados. La única cosa de la que estabamos seguros era de que no nos íbamos a ir de la isla sin explorarla. El sol se nos fue de las manos, acabamos como salmonetes y eso que ya veníamos tostado los otros días.
Decidimos quedarnos entonces un día más y aceptamos el reto de hacer la isla a pie, así que desayunamos fuerte en el guest house y nos fuimos directamente a pie con la mochila, la cámara y... y... sin agua. No sé por qué, pero no pensamos en agua sabiendo que nos íbamos a morir de calor de andar bajo el sol. Cuando llevábamos unos pocos km por los que vimos alguna playa bonita nos apretó bien la sed. Estábamos en medio de la nada, sudando como pollos, temíamos que nos diera un yuyu ya que el sol apretaba como nunca. 
 
Era como la 1 del medio día sumando que por ese lugar casi no había arboles para cobijarse. Decidimos seguir hacia adelante esperando encontrar algo y finalmente encontramos un resort de lujo al que entramos como mendigos pidiendo agua. El guarda nos dijo que había un grifo al lado, preguntamos si era potable, nos dijo que no... ok. Menos mal que nos dió la segunda opción de entrar al resort y comprar en una tiendecilla que tenían para la gente del resort, que alivio! Compramos una de 2 litros de los que quedaría medio litro en el acto. 
Siguiendo el camino por el alrededor de la isla nos encontramos con un tramo muy duro. Qué contentos estábamos de no haber cogido la bicicleta. Nos encontramos con la Pangkor hill, una carretera endemoniada con unas cuestas que ni el Tourmalet con más curvas que la carretera de olías (Como decimos en Málaga) 
 
Resignados no nos quedó otra que subirlo a pie. Cuando ya había subido 3 cuestas pensé en qué hubiera sido de nosotros si no hubiéramos encontrado ese resort con el agua. Lo peor no eran las cuestas hacia arriba, lo peor eran las cuestas hacia abajo del no sé cuanto por ciento. Por fin empezábamos a ver civilización. Nos encontramos con el poblado Pinang Kecil, un lugar de pescadores donde el olor a pescado disecado predominaba, que peste a pescado olía todo! 
 
Tenía tiendas donde se vendían exclusivamente este tipo de pescado seco, algo realmente raro pero parece que por aquí tiene bastante éxito y es una tradición. Repostamos gasolina (otra botella de agua de 2L) y seguimos por otro pueblo de pescadores llamado Pinang Besar donde el olor a pescado no era menos. Parece que la mayoría de la gente era china y parece que cada casa tenía un espectáculo de luces en su interior. No eran discotecas, eran los budas con miles de luces parpadeantes. De una casa dudé un instante de si era un templo y casi me dió por entrar pero me di cuenta de que era una casa. 
Llegamos a la capital de la isla, Pekan Pangkor donde dos días antes llegó nuestro ferry. Comimos algo pequeño y seguimos la ruta. Hay que decir que la parte este de la isla no tiene casi playas, pero sí pueblos curiosos de ver y ver también el arte del pescado disecado, algo que nunca había visto de esta forma. También hay un templo hindú y otro chino con una simulación mini de la muralla china.
Fue un paseo largo por mitad de la isla para llegar a la parte que teníamos ya ganas de la isla, la parte de las playas. Por este camino nos encontramos a un vendedor con durian que tanto venden por aqui, debe de ser la época o algo. Nunca lo habíamos probado así que preguntamos al vendedor si podíamos probarlo, nos abrió uno, estaba malo, abrió otro que estaba sano y nos lo ofreció, el olor ya echaba para atras, al probarlo... buaaaaaajjjjjjj qué es eso, era una mezcla de sabor a cebolla, puerro y piña a la vez. Con cara de asco le sonreímos al amable vendedor pero eso no había quien se lo comiera! Nos fuimos con el trozo de durian en la mano como si nos lo hubiéramos a comer hasta que llegamos más allá de la curva donde no nos podía ver el vendedor y tirarlo a la basura. Ya sabemos a qué sabe y ya sabemos que no tenemos que comprarlo más, de eso trataba al fin y al cabo. Por aquí lo llaman el king of the fruit porque es la fruta con mas vitaminas que hay y nos dijeron que la primera vez no le gusta a nadie pero a partir de la segunda vez que lo prueba, te encantará, no creo que sea nuestro caso, todavía tenemos el saborcillo que no se va ni con jabón. En algunos lugares públicos como el metro o cosas así esta prohibido comerlo por el peste que echa, hay señales para ello.
Por fin llegamos a una playa después de muchos km, a la bonita playa de Pasir Bogak. Era domingo y parece que la gran mayoría de los malayo se habían ido ya. Se notaba más la tranquilidad. Me quité la camiseta de coraje, la tiré a la arena, casi me quito hasta el bañador 'tranquilo Álvaro' y me tiré de cabeza al mar, la mejor sensación del mundo. Después de andar muchas horas bajo el sol, meterse en el mar es una gran recompensa, la relajación que te provoca se disfruta mucho. Decidimos quedarnos un buen rato y descansar antes de seguir hasta nuestro guest house, todavía nos quedaba una hora y media o así. La playa nos gustó más, mucho más que la de Nipah seguramente porque no estaba plagada de malayos, pero nos pareció con el agua más clara y más bonita, la lonely planet piensa lo contrario...
Salimos para hacer nuestro último tramo que también tenía muchas cuestas aunque no tantas como las de Pangkor hill. Por el camino nos encontramos con una situación curiosa. Hasta ese momento solo habíamos visto algún mono suelto, algún lagarto gigante corriendo y poco más pero en ese momento vimos como a 3 hornbill en un árbol, les echamos algo de pan para que se acercaran y poder echarle unas fotos. De repente vinieron como 10 monos a por el pan y a la vez vimos una ardilla. En un plis plas estábamos rodeados de animales, ante la mirada amenazadora de los monos decidimos irnos sin hacer mucho ruido, una pena que los monos espantaran a los agradables hornbills. 

Turismo enMalasia: Penang, el placer de vivir entre civilizaciones

El primer día completo en George Town lo dedicamos a pateárnoslo lo máximo posible. Hicimos un itinerario donde empezamos en el museo nacional de Penang: ¿Qué mejor sitio para empezar que conociendo la historia de este país. Penang tiene una historia increíble y es una mezcla de civilizaciones donde sobre todo destacan los chinos y los indios los cuales tienen sus barrios respectivos. También pasaron los japoneses, holandeses y como no podía ser de otra forma, los ingleses. Malasia no fue independiente hasta el año 1957!!! 
 
En el museo hay un rincón donde hay un par de hombres con unos juegos de mesa típicos. Ahí puedes ir a aprender a jugarlos, nosotros aprendimos un juego muy entretenido que se llama Congkak y estuvimos como una hora o así jugando.
 
También aprendimos que los Sikh eran los guardias y guardianes de la ciudad y de los templos y es por eso que en algunos templos vimos estatuas de Sikhs en las entradas, probablemente porque parece que los Sikh siempre son más corpulento y fuertes.
 
En George Town en un día puedes estar en dos países diferentes sin casi moverte del sitio, el barrio chino e indio me parecieron más auténticos que en Kuala Lumpur.
El resto del día estuvimos viendo templos por todos los rincones de George Town, como el de Khoo Kongsi. Ahí es donde vivía el clan chino que trabajaba en la ciudad y vivían en esta zona en la que hay un templo que es el más famoso de la ciudad y el más bonito por el que cuesta 10RM entrar (me parece excesivo) que también tiene como un museo por debajo bastante bueno. 
En el templo Khoo Kongsi
También merecen la pena otros templos gratuitos como el Hainan temple o el Loo Pung Hong. 
En uno de ellos vimos a unos chinos jugar al juego típico que sale en cada ordenador pero que nunca había visto en directo como juego de mesa, se llama Mahjong
Locales jugando al Mahjong
Algunas mezquitas son bonitas como por ejemplo la Masjid Capitan Keling
Masjid Capitan Keling
Hay algo que se me hace muy raro y es el estar visitando un templo chino y escuchar las cantes de las mezquitas... eso probablemente solo pasa en Malasia.
 
Por las calles de George Town te encuentras con algunas pinturas en sus paredes que son auténticas obras de arte y se han convertido en uno de los atractivos de la ciudad. El artista al parecer es un lituano llamado Ernest Zacharevic que ahora se encuentra en Singapur trabajando. Sus pinturas son espectaculares, son pinturas al que añade algún objeto que forma parte de la obra.. Incluso en las calles encuentras merchandising de ello. Las pinturas son recientes de este mes de junio pasado.
Por la calle vimos un cartel de donde se avisaba de un tal Agachito, alguien de EEUU que se hace pasar por monje y engaña a gente, pusieron un cartel del que se avisa de ello, pues bien, nosotros le vimos por la calle!!
Al siguiente día alquilamos de nuevo una moto con la que podíamos salir de George Town e ir al templo más famoso de Penang: el Kek Lok Si entre otros sitios. La moto nos salió por 30 RM y sale mucho más barato que el taxi que te cobra 25 RM por hora. También creo que está la opción del bús pero es algo que te quita mucho tiempo y no hay mucha información para llegar así. Cuando andas por las calles de George Town te da un poco de yuyu el pensar que vas a conducir por sus calles, hay muchísimo tráfico y hay que tener muchos ojos pero echándole valor y sentido de orientación llegarás a donde quieras sin problemas. Los locales te ayudan mucho para el camino tanto que a nosotros un local al que preguntamos nos ofreció que le siguiéramos y nos guió hasta el templo que está bastante alejado. Los malayos son muy buena gente y no quieren nada a cambio.
El templo Kek Lok Si es el templo más grande de Malasia y uno de los iconos del país, es decir, no te puedes ir de Malasia sin haber venido por aquí. La entrada es gratuita excepto el subir en una especie de tren cremallera y entrar a la pagoda que cuesta 2 RM. Hay mucho que ver y aquí nos quedamos un buen rato viendo muchos budas entre otros. También subimos a todo lo alto de la pagoda de donde hay una bonita vista de todo el conjunto del templo. Utilizando el trenecito hasta arriba llegas a un lugar donde hay una estatua de 36 metros de Kuan Yin, una grandiosa estatua que reluce junto a la pagoda en todo el conjunto de templos que es el Kek Lok Si.
Kek Lok Si Temple
En el interior del complejo Kek Lok Si
Kek Lok Si
Volvimos con la moto a George Town. Esta vez nos dirigimos al noroeste de la isla unos 3 km alejado del centro de George Town, fuimos a otros de los mejores lugares de Penang y es su Dhammikarama Burmese Temple y el buda recostado (Wat Chayamangkalaram) Dos lugares que están uno al lado del otro y por los que merece mucho la pena acercarse por aquí.
Wat Chayamangkalaram (Reclining Budha)
Entrada al Reclining Budha
Complejo de templos birmanos
También estuvimos por alguno de los centros comerciales que aparte de estar un rato fresquitos puedes comer bien y barato. Estuvimos en uno llamado Times Square Penang que en su alrededor había como una competición de cocina algo así como el mejor chef de Penang. Ese día era la final todavía pero pagando una entrada podías entrar a probar los diferentes platos y quien sabe si poder puntuar una pena que ya hubiéramos comido.
Por la noche íbamos a algún restaurante cerca del hostal o a Little India, los hay muy baratos aunque se puede comer aún más barato en los puestecillos que se ponen en la calle donde puedes comer muy variado. Nosotros probamos la primera noche el famoso plato de Laksa de un puestecillo , plato muy recomendado pero que no hubo cojones de comérselo, lo dejamos casi entero en la mesa, estaba asqueroso!! Más tarde nos dimos cuenta de que hay dos tipos de Laksa, uno con coconut milk y el nuestro que era de pescado. Lo que sí nos gustaba y mucho eran los dulces que venden por 1 RM, increíblemente barato y estaba muy bueno.
Comida en Little India
En nuestro último día también utilizamos la moto y nos fuimos de playa, al norte de la isla. La famosa playa de Batu Ferringhi donde hay una gran playa, bonita pero no como en Langkawi. Es una playa que está llena de resorts y cerca puedes ir a comer. Hay un McDonalds también, pero nosotros fuimos a un chino en el que comimos muy bien. 
Batu Ferringhi
Batu Ferringhi
En la playa solo había algún extranjero y no muchos malayos, es curioso ver a los malayos bañarse en el mar porque van todos vestidos al agua, sobre todo las mujeres que se meten hasta con la cabeza tapada, aquí una foto del Burkini.
El traje de baño malayo
Pasamos todo el día de tranquilo bañándonos en la playa, leyendo y tomando el sol, días como estos también hacen falta de vez en cuando mientras viajas.
Queríamos ir al night market famoso que tienen aquí pero cuando ya quedaba poco para su inicio el cielo empezó a amenazar con lluvia y para no ir de vuelta con la moto en la lluvia nos fuimos antes de lo previsto.
Nube impresionante en Batu Ferringhi
Disfrutamos mucho de Penang estos tres días, sobre todo en la ciudad tan especial que es George Town.

martes, 2 de septiembre de 2014

Malasia: Islas Langkawi

El aeropuerto de las Islas Langkawi os podéis imaginar lo pequeño que es aunque sí que era moderno. Al aterrizar te bajas del avión y entras al aeropuerto donde enseguida estás recogiendo las maletas, todo muy rápido y efectivo. A varios pasos ya sales de él donde nos acogieron muy amablemente dándonos un mapa de Langkawi e folletos de información de la isla gratis y donde hay unas taquillas para pillarte un taxi. Nosotros nos dirigíamos a la Playa (Pantai) Cenang donde se concentra el mayor numero de guest houses baratos. El viaje en taxi nos costó 18 RM (1€=3.9 RM). El chófer ya nos transmitió la alegría con la que se vive en estas islas. Nos contó que había llovido mucho estos días anteriores y que llegábamos en el momento perfecto.
No era tan perfecto cuando nos soltó en un hostal y nos encontramos con que todos los hostales estaban llenos. Finalmente encontramos un guest house (Daddy's guest house) que tenía una habitación libre, aunque creo que estaba libre por lo mala que era: tenía mucha humedad, tanta que casi ni se podía respirar y estaba todo muy viejo y sucio, el baño daba miedo verlo pero era ya muy tarde y esa noche dormiríamos ahí. Esa noche pasamos mucho calor por la humedad que había dentro pero por lo menos encontramos cama donde poder dormir la primera noche.

A la mañana siguiente salimos a la calle y ya podíamos respirar el ambiente isleño y tropical de las islas. La sensación que estamos teniendo en Malasia es una sensación rara, Malasia no es el país desordenado en muchos sentidos como lo puede ser India o la vecina Indonesia entre otros pero tampoco es un país muy avanzado (exceptuando  KL) Esta es una sensación nueva para mí pero me gusta y hace que me sienta cómodo, poco a poco le estamos cogiendo el punto al país.

Fuimos a desayunar y enseguida fuimos a hablar con el dueño del Daddy's guest house para darle una solución: o nos daba una habitación mejor o nos íbamos a buscar otra por ahí. El reconoció que la habitación daba pena y al parecer tenía unas casitas de madera en otro lugar llamado Daddy's guest house 2. La habitación era mucho mejor, más limpia, sin humedad y con un buen cuarto de baño para nosotros. El precio nos lo dejó increíblemente por el mismo precio que la anterior habitación: 40 RM.
La razón de que todo estaba lleno es que es tiempo de vacaciones en Malasia, los meses de noviembre y diciembre son meses de vaciones para los niños malayos y a eso hay que sumarle las vacaciones que se toman los indios por el Diwali/Deepavali.
Pantai Cenang
Después de arreglar lo del guest house y dejar todas nuestras cosas en nuestra nueva habitación nos fuimos de verdad a ver la playa. Sentía mucha curiosidad y no me podía imaginar que a pocos metros tenía una playa paradisiaca. Era de verdad, una playa de arena blanca con el color del mar verdoso, con islas en el horizonte, un sol radiante y con muy poca gente. Desde ese momento ya sabía que me iba a quedar más de los 3 días que teníamos pensado. Estaba en el paraíso y quería estar lo máximo posible y eso que todavía no había visto nada.



Nos pateamos la playa de un lado a otro y nos dimos nuestro primer baño tan esperado, el agua era caldo de puchero, tan caliente que hasta resultada desagradable, algo muy raro para mí.
Aunque la playa es bonita por sus vistas también hay que decir que los resort estropean un poco el paisaje. Este día lo pasamos vagueando por la playa y disfrutando de la maravillosa puesta de sol que cada día regala esta isla.
 


 
Island hopping
El segundo día lo empezamos muy temprano ya que a las 9 de la mañana nos recogían para hacer un tour en barco de 4 horas por las islas pequeñas de Langkawi y antes queríamos desayunar. El precio del tour fue de 25 RM (unos 6€) por persona. El minibus vino puntual y nos recogió junto a otro grupo de 3 malayos que también estaban de vacaciones. Nos dejaron en un lugar de donde salían todos los barcos a hacer lo mismo. Lo nuestro era una lancha donde cabíamos 8 personas, nosotros 2, los 3 malayos y otros 3 chicos que no teníamos ni idea de dónde eran.





 El tour empezó mal, la lancha no tiraba, después de un rato el motor empezaba a pitar, yo creo que se calentaba o algo. Por el camino vimos algo curioso: una isla que tiene forma de mujer embarazada, en la siguiente foto se puede ver bien la cabeza a la izquierda, los pechos, la barriga y hasta sus pies.



Felizmente trozo a trozo llegamos a la isla Dayang Bunting donde teníamos una hora de tiempo para darnos una vuelta por el interior de la isla. Dentro hay una laguna preciosa donde nos podíamos bañar y disfrutar de sus vistas. La isla está llena de monos por todos sitios.


Después de una hora nuestro chófer nos recogió en el mismo sitio que nos dejó. Parecía que la lancha ya tiraba bien y no se paraba. Esta vez paramos cerca de otra isla donde se encuentran las famosas águilas de Langkawi y donde nuestro chófer roció comida al mar para que las águilas vinieran a comer. Había bastantes águilas sobrevolando nuestras cabezas pero solo una se lanzó a por algo de comida. Creo que ya habían comido suficiente de otros barcos, al parecer esto de "eagle feeding" no es bueno para el futuro de estas águilas ya que se dice que se están haciendo un poco dependientes de los barcos que vienen a darles de comer, perdiendo habilidades para la caza.

La tercera y última parada fue en otra isla llamada Baras Basah. Llegamos a su playa paradisiaca y nos tiramos al agua de cabeza desde la lancha. La isla es preciosa y nos podíamos quedar una hora en ella para bañarnos, dificil explicar la belleza con palabras, las fotos hablan por si solas.


A la vuelta nos llevaron con el minibús de vuelta a la playa de Cenang donde tenemos el guest house. Decir que el transporte del minibús estaba incluído en el precio. Este tour es algo que hay que hacer obligadamente si vienes a esta isla, lo disfrutamos muchísimo.
El resto del día vagueamos más por la playa de Cenang donde se está realmente bien y donde la sensación de vacaciones es total. En nuestra casita del guest house hicimos dos amigos, dos gatos pequeños que cada vez nos esperaban en la puerta para ser acariciados. Cuando salimos ya los echábamos un poco de menos.
La isla de Langkawi es mucho más que la playa de Cenang, también es mucho más que playa y es por eso que alquilamos una moto para dos días y así poder explorar a nuestro ritmo la isla por su interior y por sus demás playas que no faltan por aquí. El primer día conseguimos una moto por 18 RM = 4,5€, el truco del precio era que solo se alquilaban a este precio para las dos primeras motos del día.
Mapa de Langkawi

Nosotros siempre queriendo ahorrar nos despertamos temprano y nos pusimos a desayunar al lado de la tienda de las motos y así poder controlar un poco que nosotros fuéramos quien consiguiera una de las dos primeras motos. Y así fue, cogimos la moto y nos fuimos de ruta. La moto era malilla pero decente como para dar la vuelta a la isla.
Conducir una moto en Langkawi es fácil y no hay mucho tráfico a no ser que vayas a Kuah que es la capital de la isla. El único problema que encontré fue el acostumbrarse a conducir por la izquierda; por lo demás los malayos son bastante respetuosos a la hora de conducir y no pitan apenas lo cual no te provoca mucho estrés a la hora de conducir.
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La primera parada fue el Oriental Village, nos imaginábamos que fuera un pueblo típico de la isla o algo por el estilo pero era solamente un lugar artificial todo lleno de tiendas, turístico 100% que han montado alrededor del teleférico que te lleva hasta las alturas y al puente colgante. El teleférico estaba todo lleno así que decidimos subirnos más tarde, al atardecer. 
Oriental Village
Oriental Village
Cerca de aquí están las 7 wells (Pozas) y sus cataratas a las que se llega rápido y fácil saliendo desde el Oriental Village, subimos unas escaleras interminables donde se pasa mal con el calor, menos mal que hay bancos por el camino para descansar. Arriba cuando llegamos nos metimos en las frescas aguas del río, en una de sus 7 pozas donde te puedes meter muy facilmente. Se agradece el agua fresca porque en el mar de aquí está el agua caliente. Si le echas valor, te puedes deslizar de una poza a otra aunque hay que tener bastante cuidado.
Desde la zona de las pozas se puede ir por un sendero estrecho hasta la cima de una montaña. Nosotros empezamos a subir por en medio de la jungla por un camino que estaba lleno de obstáculos, mayormente arboles caídos que tienes que saltar para seguir el camino. Cuando llevabamos unos 20 minutos andando el cielo empezó a tronar y a cubrirse así que decidimos volver por precaución, en mitad de la jungla con un tormentón como que no lo queríamos vivir...
Al bajar nos acercamos a la catarata bastante espectacular pero estaba lleno de gente bañándose, al parecer a los malayos les gusta más el agua de los ríos que estar en la playa.
Siguiendo la carretera con la moto nos encontramos con paisajes maravillosos y casi no había tráfico. Se veía algún que otro guiri con la moto y algunos locales. Después de ver alguna que otra playa se nos hizo la hora de comer pero no había absolutamente nada, ningún restaurante o puestecillo con comida. Vimos a dos locales en moto a los que preguntamos dónde podíamos comer algo. Nos explicaron el camino pero al final dijeron que les siguiéramos que nos llevaban. Nos llevaron a una zona residencial o no sé que era donde había un restaurante familiar.
Los dueños no hablaban ni una palabra de inglés, menos mal que había una pareja de jóvenes que nos hizo de intérprete. Comimos probablemente el mejor plato en lo que llevábamos en Malasia, arroz con una especie de sopa agridulce con pollo que nos costó 2€ los dos juntos. También nos dieron agua pero el agua estaba asquerosa no sé que tenía pero para mí que sabía a arroz, menos mal que era gratis, no sé como se lo pueden beber.
Vistas que vimos por el camino
Fuimos a otra catarata preciosa (Temurun waterfall) donde nos quedamos un buen rato y ya cogimos el camino de vuelta a casa, pasando por otra playa paradisiaca (Pantai Pasir Tengorak).
Temurun waterfall
Pantai (Playa) Pasir Tengorak
Decidimos ir de nuevo al teleférico para subirnos, pero cuando llegamos nos encontramos con un cartel de que el puente colgante estaba cerrado por reformas ya que se encontraba en una situación arriesgada para los visitantes. Por esa razón decidimos no subir y ahorrarnos los 30 RM que costaba ya que pensamos que no nos merecía la pena ir para unas vistas si no podíamos ir al puente colgante tan especial, fue una pena no poder verlo.
En el camino al guest house vimos también una laguna con vistas preciosas y unos campos de arroz donde hicimos algunas buenas fotos.
Al siguiente y último día en moto nos fuimos a otra parte de la isla. Este día fue más de playas. Salimos directamente al norte de la isla a la playa llamada Tanjung Rhu donde no había nadie, solo vimos a algunos extranjeros pero poco más. 
Pantai (Playa) Tanjung Rhu
Esta playa estaba algo sucia con bastante plástico que vendría del mar pero la playa era grandísima y nos fuimos andando al otro lado que estaba mejor donde de repente vino alguien a decirnos que no podíamos seguir porque esa parte de la playa era privada del resort. Se notaba porque se veía que estaba más cuidada, una pena aunque justo donde nos paró nos quedamos a bañarnos un buen rato.
La siguiente parada fue la Black Sand Beach que era simplemente una playa con arena negra que no tenía mucho más, cerca si había como un pueblecito pesquero.
 
Era pequeña y no invitaba a meternos en el agua. Salimos pronto para ir hacia otras cataratas aunque de camino nos encontramos los hot springs, un lugar con aguas termales naturales que según los carteles tienen propiedades curativas y en los que podías entrar gratis aunque con el calor que hacia no apetecía mucho meterse en agua muy caliente, metimos los pies sufriendo de calor pero pensando que nos haría bien, supongo.
Las cataratas Durian Perangin Waterfallson muy bonitas, una pena que había un grupo de chinos que la ocupaban y no pudimos disfrutarlas para nosotros solos aunque nos echamos una pequeña siesta con el sonido de las cataratas y de la naturaleza, ahí se estaba bastante fresquito.
Durian Perangin Waterfall
Por último y aprovechando los últimos momentos de la moto nos fuimos a Kuah donde hay mucho más tráfico. Preguntando varias veces llegamos al Eagle Square donde hay una estatua del águila que se ve por estas islas. La plaza es bonita y hay vistas al mar. Se puede venir facilmente en moto a visitarla, cerca también puedes encontrar centros comerciales e ir a comer en uno de sus muchos restaurantes. Por lo demás Kuah no tiene más que ver.
Eagle Square
Vistas desde el Eagle Square
Como veis, la isla no es solo ir de playa si no que te encuentras con muchas otras maravillas de la naturaleza y merece mucho la pena ir con moto para ir a tu ritmo visitando cosas.
El siguiente día teníamos que salir en ferry a las 5 de la tarde hacia George Town en un viaje que dura 3 horas. Los tickets salen bastante caros (60 RM) pero yendo por tierra en autobús y cogiendo otros dos ferries salía solo un poco más barato pero era mucho más tiempo y esfuerzo. Pensamos que lo mejor era el ferry directo aunque nos doliera en los bolsillos. Nos despedimos del daddy de Daddy's guest house quien nos ayudo en todo lo que estaba en su mano.
Daddy
En el trayecto del ferry vimos probablemente el mejor atardecer que hemos visto jamás, fue realmente precioso y fue una gran entrada en una isla a la que teníamos muchas ganas, Penang.
 
Fuente
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jueves, 4 de septiembre de 2014

Turismo en Malasia: Pangkor Island

Ya en la isla cogimos un taxi (minibús) que son todos rosas y fácil de reconocer. Íbamos a la playa de Nipah que es donde supuestamente están los hostales baratos. El trayecto cuesta 15 RM es decir que cuanto más gente haya en el taxi, más barato sale por cabeza. Al parecer no había mucha gente que iba al lugar y el conductor metiendo prisa nos convenció para salir así que nos comimos los 15 RM nosotros solos. Al llegar a la playa ocurrió lo que nos temíamos. Son 3 calles donde hay varios hoteles y guest houses y en todos recibíamos la misma respuesta "Tenemos habitación para esta noche pero para mañana, sábado, no nos queda sitio" y así la misma canción como en 6 lugares hasta que finalmente encontramos una especie de resort donde nos dijeron que tenían sitio para los días que quisiéramos, Aleluya! La pega era que nos salía más del doble de lo que estabamos pagando en Malasia, 80RM eso sí, el desayuno estaba incluido y teníamos baño, tele y aire acondicionado para nosotros por primera vez en el viaje, yuhu! Por una vez no pasa nada.

El día se puso feo justo cuando nos asentamos en nuestra casita, tan feo que se puso a llover. Aún así y después de descansar un poco del viaje fuimos a ver la playa de Nipah y hacer reconocimiento de nuestra zona. La primera sorpresa fue cuando de repente teníamos a unos escasos metros a dos hornbills! Uau, vaya pájaros más grandes y hermosos (?) Lo mejor es que no son muy asustones y te puedes acercar mucho para hacer buenas fotos. Son muy graciosos y a mi personalmente me encantó ver a un pájaro tan especial en libertad, estos pájaros solo los había visto en zoológicos.
La playa de Nipah estaba plagada de malayos bañándose en el mar bajo la lluvia, la mayoría vestidos, ellas hasta la cabeza como ya habíamos visto anteriormente en Langkawi o Penang. La playa es hermosa pero tampoco gran cosa, después de haber estado en Langkawi el nivel está alto. Seguimos andando y muy cerca de la de Nipah yendo hacia el norte te encuentras con la Coral Beach que estaba más vacía y nos pareció mucho mejor.
El problema era que seguía lloviendo y estuvimos con el paraguas en la playa, un royo pero las vistas son preciosas. Tuvimos que volver a nuestro hogar y rezar para que no lloviera al día siguiente. Por primera vez teníamos televisión, a mí personalmente me gusta mucho ver la tele de cada país. En Malasia los programas estrella deben de ser las telenovelas, todo el día hay alguna de ellas. Lo bueno es que algunas están subtituladas en inglés. Yo me vi un episodio y la verdad es que enganchan mucho sobre todo por lo que me pude reír. También aprendí como hacen un cordero en mitad del campo recién matado y despellejado en una olla gigante en un programa de cocina, wt... quedé flipado.
Nuestro segundo día en la isla lo pasamos en la playa enteramente. La playa fue la que nombré anteriormente, la Playa Coral Beach.  Laorilla y el fondo del mar estaba lleno de corales muertos que vendrían de cerca, me encantó ya que era la primera vez que me encontraba algo así. Estuve todo el dia buscando trozos de corales para observarlos, aparte de eso el tiempo nos permitió ponernos morenos. 
 
Queríamos alquilar una moto el día siguiente, pero al ser el guest house tan caro lo descartamos para mantenernos en el presupuesto. Lo de hacer la isla a pie lo estabamos cabilando, no estabamos seguro, eran unos 15 km seguramente bajo el sol y a 30 grados. La única cosa de la que estabamos seguros era de que no nos íbamos a ir de la isla sin explorarla. El sol se nos fue de las manos, acabamos como salmonetes y eso que ya veníamos tostado los otros días.
Decidimos quedarnos entonces un día más y aceptamos el reto de hacer la isla a pie, así que desayunamos fuerte en el guest house y nos fuimos directamente a pie con la mochila, la cámara y... y... sin agua. No sé por qué, pero no pensamos en agua sabiendo que nos íbamos a morir de calor de andar bajo el sol. Cuando llevábamos unos pocos km por los que vimos alguna playa bonita nos apretó bien la sed. Estábamos en medio de la nada, sudando como pollos, temíamos que nos diera un yuyu ya que el sol apretaba como nunca. 
 
Era como la 1 del medio día sumando que por ese lugar casi no había arboles para cobijarse. Decidimos seguir hacia adelante esperando encontrar algo y finalmente encontramos un resort de lujo al que entramos como mendigos pidiendo agua. El guarda nos dijo que había un grifo al lado, preguntamos si era potable, nos dijo que no... ok. Menos mal que nos dió la segunda opción de entrar al resort y comprar en una tiendecilla que tenían para la gente del resort, que alivio! Compramos una de 2 litros de los que quedaría medio litro en el acto. 
Siguiendo el camino por el alrededor de la isla nos encontramos con un tramo muy duro. Qué contentos estábamos de no haber cogido la bicicleta. Nos encontramos con la Pangkor hill, una carretera endemoniada con unas cuestas que ni el Tourmalet con más curvas que la carretera de olías (Como decimos en Málaga) 
 
Resignados no nos quedó otra que subirlo a pie. Cuando ya había subido 3 cuestas pensé en qué hubiera sido de nosotros si no hubiéramos encontrado ese resort con el agua. Lo peor no eran las cuestas hacia arriba, lo peor eran las cuestas hacia abajo del no sé cuanto por ciento. Por fin empezábamos a ver civilización. Nos encontramos con el poblado Pinang Kecil, un lugar de pescadores donde el olor a pescado disecado predominaba, que peste a pescado olía todo! 
 
Tenía tiendas donde se vendían exclusivamente este tipo de pescado seco, algo realmente raro pero parece que por aquí tiene bastante éxito y es una tradición. Repostamos gasolina (otra botella de agua de 2L) y seguimos por otro pueblo de pescadores llamado Pinang Besar donde el olor a pescado no era menos. Parece que la mayoría de la gente era china y parece que cada casa tenía un espectáculo de luces en su interior. No eran discotecas, eran los budas con miles de luces parpadeantes. De una casa dudé un instante de si era un templo y casi me dió por entrar pero me di cuenta de que era una casa. 
Llegamos a la capital de la isla, Pekan Pangkor donde dos días antes llegó nuestro ferry. Comimos algo pequeño y seguimos la ruta. Hay que decir que la parte este de la isla no tiene casi playas, pero sí pueblos curiosos de ver y ver también el arte del pescado disecado, algo que nunca había visto de esta forma. También hay un templo hindú y otro chino con una simulación mini de la muralla china.
Fue un paseo largo por mitad de la isla para llegar a la parte que teníamos ya ganas de la isla, la parte de las playas. Por este camino nos encontramos a un vendedor con durian que tanto venden por aqui, debe de ser la época o algo. Nunca lo habíamos probado así que preguntamos al vendedor si podíamos probarlo, nos abrió uno, estaba malo, abrió otro que estaba sano y nos lo ofreció, el olor ya echaba para atras, al probarlo... buaaaaaajjjjjjj qué es eso, era una mezcla de sabor a cebolla, puerro y piña a la vez. Con cara de asco le sonreímos al amable vendedor pero eso no había quien se lo comiera! Nos fuimos con el trozo de durian en la mano como si nos lo hubiéramos a comer hasta que llegamos más allá de la curva donde no nos podía ver el vendedor y tirarlo a la basura. Ya sabemos a qué sabe y ya sabemos que no tenemos que comprarlo más, de eso trataba al fin y al cabo. Por aquí lo llaman el king of the fruit porque es la fruta con mas vitaminas que hay y nos dijeron que la primera vez no le gusta a nadie pero a partir de la segunda vez que lo prueba, te encantará, no creo que sea nuestro caso, todavía tenemos el saborcillo que no se va ni con jabón. En algunos lugares públicos como el metro o cosas así esta prohibido comerlo por el peste que echa, hay señales para ello.
Por fin llegamos a una playa después de muchos km, a la bonita playa de Pasir Bogak. Era domingo y parece que la gran mayoría de los malayo se habían ido ya. Se notaba más la tranquilidad. Me quité la camiseta de coraje, la tiré a la arena, casi me quito hasta el bañador 'tranquilo Álvaro' y me tiré de cabeza al mar, la mejor sensación del mundo. Después de andar muchas horas bajo el sol, meterse en el mar es una gran recompensa, la relajación que te provoca se disfruta mucho. Decidimos quedarnos un buen rato y descansar antes de seguir hasta nuestro guest house, todavía nos quedaba una hora y media o así. La playa nos gustó más, mucho más que la de Nipah seguramente porque no estaba plagada de malayos, pero nos pareció con el agua más clara y más bonita, la lonely planet piensa lo contrario...
Salimos para hacer nuestro último tramo que también tenía muchas cuestas aunque no tantas como las de Pangkor hill. Por el camino nos encontramos con una situación curiosa. Hasta ese momento solo habíamos visto algún mono suelto, algún lagarto gigante corriendo y poco más pero en ese momento vimos como a 3 hornbill en un árbol, les echamos algo de pan para que se acercaran y poder echarle unas fotos. De repente vinieron como 10 monos a por el pan y a la vez vimos una ardilla. En un plis plas estábamos rodeados de animales, ante la mirada amenazadora de los monos decidimos irnos sin hacer mucho ruido, una pena que los monos espantaran a los agradables hornbills. 

Turismo enMalasia: Penang, el placer de vivir entre civilizaciones

El primer día completo en George Town lo dedicamos a pateárnoslo lo máximo posible. Hicimos un itinerario donde empezamos en el museo nacional de Penang: ¿Qué mejor sitio para empezar que conociendo la historia de este país. Penang tiene una historia increíble y es una mezcla de civilizaciones donde sobre todo destacan los chinos y los indios los cuales tienen sus barrios respectivos. También pasaron los japoneses, holandeses y como no podía ser de otra forma, los ingleses. Malasia no fue independiente hasta el año 1957!!! 
 
En el museo hay un rincón donde hay un par de hombres con unos juegos de mesa típicos. Ahí puedes ir a aprender a jugarlos, nosotros aprendimos un juego muy entretenido que se llama Congkak y estuvimos como una hora o así jugando.
 
También aprendimos que los Sikh eran los guardias y guardianes de la ciudad y de los templos y es por eso que en algunos templos vimos estatuas de Sikhs en las entradas, probablemente porque parece que los Sikh siempre son más corpulento y fuertes.
 
En George Town en un día puedes estar en dos países diferentes sin casi moverte del sitio, el barrio chino e indio me parecieron más auténticos que en Kuala Lumpur.
El resto del día estuvimos viendo templos por todos los rincones de George Town, como el de Khoo Kongsi. Ahí es donde vivía el clan chino que trabajaba en la ciudad y vivían en esta zona en la que hay un templo que es el más famoso de la ciudad y el más bonito por el que cuesta 10RM entrar (me parece excesivo) que también tiene como un museo por debajo bastante bueno. 
En el templo Khoo Kongsi
También merecen la pena otros templos gratuitos como el Hainan temple o el Loo Pung Hong. 
En uno de ellos vimos a unos chinos jugar al juego típico que sale en cada ordenador pero que nunca había visto en directo como juego de mesa, se llama Mahjong
Locales jugando al Mahjong
Algunas mezquitas son bonitas como por ejemplo la Masjid Capitan Keling
Masjid Capitan Keling
Hay algo que se me hace muy raro y es el estar visitando un templo chino y escuchar las cantes de las mezquitas... eso probablemente solo pasa en Malasia.
 
Por las calles de George Town te encuentras con algunas pinturas en sus paredes que son auténticas obras de arte y se han convertido en uno de los atractivos de la ciudad. El artista al parecer es un lituano llamado Ernest Zacharevic que ahora se encuentra en Singapur trabajando. Sus pinturas son espectaculares, son pinturas al que añade algún objeto que forma parte de la obra.. Incluso en las calles encuentras merchandising de ello. Las pinturas son recientes de este mes de junio pasado.
Por la calle vimos un cartel de donde se avisaba de un tal Agachito, alguien de EEUU que se hace pasar por monje y engaña a gente, pusieron un cartel del que se avisa de ello, pues bien, nosotros le vimos por la calle!!
Al siguiente día alquilamos de nuevo una moto con la que podíamos salir de George Town e ir al templo más famoso de Penang: el Kek Lok Si entre otros sitios. La moto nos salió por 30 RM y sale mucho más barato que el taxi que te cobra 25 RM por hora. También creo que está la opción del bús pero es algo que te quita mucho tiempo y no hay mucha información para llegar así. Cuando andas por las calles de George Town te da un poco de yuyu el pensar que vas a conducir por sus calles, hay muchísimo tráfico y hay que tener muchos ojos pero echándole valor y sentido de orientación llegarás a donde quieras sin problemas. Los locales te ayudan mucho para el camino tanto que a nosotros un local al que preguntamos nos ofreció que le siguiéramos y nos guió hasta el templo que está bastante alejado. Los malayos son muy buena gente y no quieren nada a cambio.
El templo Kek Lok Si es el templo más grande de Malasia y uno de los iconos del país, es decir, no te puedes ir de Malasia sin haber venido por aquí. La entrada es gratuita excepto el subir en una especie de tren cremallera y entrar a la pagoda que cuesta 2 RM. Hay mucho que ver y aquí nos quedamos un buen rato viendo muchos budas entre otros. También subimos a todo lo alto de la pagoda de donde hay una bonita vista de todo el conjunto del templo. Utilizando el trenecito hasta arriba llegas a un lugar donde hay una estatua de 36 metros de Kuan Yin, una grandiosa estatua que reluce junto a la pagoda en todo el conjunto de templos que es el Kek Lok Si.
Kek Lok Si Temple
En el interior del complejo Kek Lok Si
Kek Lok Si
Volvimos con la moto a George Town. Esta vez nos dirigimos al noroeste de la isla unos 3 km alejado del centro de George Town, fuimos a otros de los mejores lugares de Penang y es su Dhammikarama Burmese Temple y el buda recostado (Wat Chayamangkalaram) Dos lugares que están uno al lado del otro y por los que merece mucho la pena acercarse por aquí.
Wat Chayamangkalaram (Reclining Budha)
Entrada al Reclining Budha
Complejo de templos birmanos
También estuvimos por alguno de los centros comerciales que aparte de estar un rato fresquitos puedes comer bien y barato. Estuvimos en uno llamado Times Square Penang que en su alrededor había como una competición de cocina algo así como el mejor chef de Penang. Ese día era la final todavía pero pagando una entrada podías entrar a probar los diferentes platos y quien sabe si poder puntuar una pena que ya hubiéramos comido.
Por la noche íbamos a algún restaurante cerca del hostal o a Little India, los hay muy baratos aunque se puede comer aún más barato en los puestecillos que se ponen en la calle donde puedes comer muy variado. Nosotros probamos la primera noche el famoso plato de Laksa de un puestecillo , plato muy recomendado pero que no hubo cojones de comérselo, lo dejamos casi entero en la mesa, estaba asqueroso!! Más tarde nos dimos cuenta de que hay dos tipos de Laksa, uno con coconut milk y el nuestro que era de pescado. Lo que sí nos gustaba y mucho eran los dulces que venden por 1 RM, increíblemente barato y estaba muy bueno.
Comida en Little India
En nuestro último día también utilizamos la moto y nos fuimos de playa, al norte de la isla. La famosa playa de Batu Ferringhi donde hay una gran playa, bonita pero no como en Langkawi. Es una playa que está llena de resorts y cerca puedes ir a comer. Hay un McDonalds también, pero nosotros fuimos a un chino en el que comimos muy bien. 
Batu Ferringhi
Batu Ferringhi
En la playa solo había algún extranjero y no muchos malayos, es curioso ver a los malayos bañarse en el mar porque van todos vestidos al agua, sobre todo las mujeres que se meten hasta con la cabeza tapada, aquí una foto del Burkini.
El traje de baño malayo
Pasamos todo el día de tranquilo bañándonos en la playa, leyendo y tomando el sol, días como estos también hacen falta de vez en cuando mientras viajas.
Queríamos ir al night market famoso que tienen aquí pero cuando ya quedaba poco para su inicio el cielo empezó a amenazar con lluvia y para no ir de vuelta con la moto en la lluvia nos fuimos antes de lo previsto.
Nube impresionante en Batu Ferringhi
Disfrutamos mucho de Penang estos tres días, sobre todo en la ciudad tan especial que es George Town.

martes, 2 de septiembre de 2014

Malasia: Islas Langkawi

El aeropuerto de las Islas Langkawi os podéis imaginar lo pequeño que es aunque sí que era moderno. Al aterrizar te bajas del avión y entras al aeropuerto donde enseguida estás recogiendo las maletas, todo muy rápido y efectivo. A varios pasos ya sales de él donde nos acogieron muy amablemente dándonos un mapa de Langkawi e folletos de información de la isla gratis y donde hay unas taquillas para pillarte un taxi. Nosotros nos dirigíamos a la Playa (Pantai) Cenang donde se concentra el mayor numero de guest houses baratos. El viaje en taxi nos costó 18 RM (1€=3.9 RM). El chófer ya nos transmitió la alegría con la que se vive en estas islas. Nos contó que había llovido mucho estos días anteriores y que llegábamos en el momento perfecto.
No era tan perfecto cuando nos soltó en un hostal y nos encontramos con que todos los hostales estaban llenos. Finalmente encontramos un guest house (Daddy's guest house) que tenía una habitación libre, aunque creo que estaba libre por lo mala que era: tenía mucha humedad, tanta que casi ni se podía respirar y estaba todo muy viejo y sucio, el baño daba miedo verlo pero era ya muy tarde y esa noche dormiríamos ahí. Esa noche pasamos mucho calor por la humedad que había dentro pero por lo menos encontramos cama donde poder dormir la primera noche.

A la mañana siguiente salimos a la calle y ya podíamos respirar el ambiente isleño y tropical de las islas. La sensación que estamos teniendo en Malasia es una sensación rara, Malasia no es el país desordenado en muchos sentidos como lo puede ser India o la vecina Indonesia entre otros pero tampoco es un país muy avanzado (exceptuando  KL) Esta es una sensación nueva para mí pero me gusta y hace que me sienta cómodo, poco a poco le estamos cogiendo el punto al país.

Fuimos a desayunar y enseguida fuimos a hablar con el dueño del Daddy's guest house para darle una solución: o nos daba una habitación mejor o nos íbamos a buscar otra por ahí. El reconoció que la habitación daba pena y al parecer tenía unas casitas de madera en otro lugar llamado Daddy's guest house 2. La habitación era mucho mejor, más limpia, sin humedad y con un buen cuarto de baño para nosotros. El precio nos lo dejó increíblemente por el mismo precio que la anterior habitación: 40 RM.
La razón de que todo estaba lleno es que es tiempo de vacaciones en Malasia, los meses de noviembre y diciembre son meses de vaciones para los niños malayos y a eso hay que sumarle las vacaciones que se toman los indios por el Diwali/Deepavali.
Pantai Cenang
Después de arreglar lo del guest house y dejar todas nuestras cosas en nuestra nueva habitación nos fuimos de verdad a ver la playa. Sentía mucha curiosidad y no me podía imaginar que a pocos metros tenía una playa paradisiaca. Era de verdad, una playa de arena blanca con el color del mar verdoso, con islas en el horizonte, un sol radiante y con muy poca gente. Desde ese momento ya sabía que me iba a quedar más de los 3 días que teníamos pensado. Estaba en el paraíso y quería estar lo máximo posible y eso que todavía no había visto nada.



Nos pateamos la playa de un lado a otro y nos dimos nuestro primer baño tan esperado, el agua era caldo de puchero, tan caliente que hasta resultada desagradable, algo muy raro para mí.
Aunque la playa es bonita por sus vistas también hay que decir que los resort estropean un poco el paisaje. Este día lo pasamos vagueando por la playa y disfrutando de la maravillosa puesta de sol que cada día regala esta isla.
 


 
Island hopping
El segundo día lo empezamos muy temprano ya que a las 9 de la mañana nos recogían para hacer un tour en barco de 4 horas por las islas pequeñas de Langkawi y antes queríamos desayunar. El precio del tour fue de 25 RM (unos 6€) por persona. El minibus vino puntual y nos recogió junto a otro grupo de 3 malayos que también estaban de vacaciones. Nos dejaron en un lugar de donde salían todos los barcos a hacer lo mismo. Lo nuestro era una lancha donde cabíamos 8 personas, nosotros 2, los 3 malayos y otros 3 chicos que no teníamos ni idea de dónde eran.





 El tour empezó mal, la lancha no tiraba, después de un rato el motor empezaba a pitar, yo creo que se calentaba o algo. Por el camino vimos algo curioso: una isla que tiene forma de mujer embarazada, en la siguiente foto se puede ver bien la cabeza a la izquierda, los pechos, la barriga y hasta sus pies.



Felizmente trozo a trozo llegamos a la isla Dayang Bunting donde teníamos una hora de tiempo para darnos una vuelta por el interior de la isla. Dentro hay una laguna preciosa donde nos podíamos bañar y disfrutar de sus vistas. La isla está llena de monos por todos sitios.


Después de una hora nuestro chófer nos recogió en el mismo sitio que nos dejó. Parecía que la lancha ya tiraba bien y no se paraba. Esta vez paramos cerca de otra isla donde se encuentran las famosas águilas de Langkawi y donde nuestro chófer roció comida al mar para que las águilas vinieran a comer. Había bastantes águilas sobrevolando nuestras cabezas pero solo una se lanzó a por algo de comida. Creo que ya habían comido suficiente de otros barcos, al parecer esto de "eagle feeding" no es bueno para el futuro de estas águilas ya que se dice que se están haciendo un poco dependientes de los barcos que vienen a darles de comer, perdiendo habilidades para la caza.

La tercera y última parada fue en otra isla llamada Baras Basah. Llegamos a su playa paradisiaca y nos tiramos al agua de cabeza desde la lancha. La isla es preciosa y nos podíamos quedar una hora en ella para bañarnos, dificil explicar la belleza con palabras, las fotos hablan por si solas.


A la vuelta nos llevaron con el minibús de vuelta a la playa de Cenang donde tenemos el guest house. Decir que el transporte del minibús estaba incluído en el precio. Este tour es algo que hay que hacer obligadamente si vienes a esta isla, lo disfrutamos muchísimo.
El resto del día vagueamos más por la playa de Cenang donde se está realmente bien y donde la sensación de vacaciones es total. En nuestra casita del guest house hicimos dos amigos, dos gatos pequeños que cada vez nos esperaban en la puerta para ser acariciados. Cuando salimos ya los echábamos un poco de menos.
La isla de Langkawi es mucho más que la playa de Cenang, también es mucho más que playa y es por eso que alquilamos una moto para dos días y así poder explorar a nuestro ritmo la isla por su interior y por sus demás playas que no faltan por aquí. El primer día conseguimos una moto por 18 RM = 4,5€, el truco del precio era que solo se alquilaban a este precio para las dos primeras motos del día.
Mapa de Langkawi

Nosotros siempre queriendo ahorrar nos despertamos temprano y nos pusimos a desayunar al lado de la tienda de las motos y así poder controlar un poco que nosotros fuéramos quien consiguiera una de las dos primeras motos. Y así fue, cogimos la moto y nos fuimos de ruta. La moto era malilla pero decente como para dar la vuelta a la isla.
Conducir una moto en Langkawi es fácil y no hay mucho tráfico a no ser que vayas a Kuah que es la capital de la isla. El único problema que encontré fue el acostumbrarse a conducir por la izquierda; por lo demás los malayos son bastante respetuosos a la hora de conducir y no pitan apenas lo cual no te provoca mucho estrés a la hora de conducir.
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La primera parada fue el Oriental Village, nos imaginábamos que fuera un pueblo típico de la isla o algo por el estilo pero era solamente un lugar artificial todo lleno de tiendas, turístico 100% que han montado alrededor del teleférico que te lleva hasta las alturas y al puente colgante. El teleférico estaba todo lleno así que decidimos subirnos más tarde, al atardecer. 
Oriental Village
Oriental Village
Cerca de aquí están las 7 wells (Pozas) y sus cataratas a las que se llega rápido y fácil saliendo desde el Oriental Village, subimos unas escaleras interminables donde se pasa mal con el calor, menos mal que hay bancos por el camino para descansar. Arriba cuando llegamos nos metimos en las frescas aguas del río, en una de sus 7 pozas donde te puedes meter muy facilmente. Se agradece el agua fresca porque en el mar de aquí está el agua caliente. Si le echas valor, te puedes deslizar de una poza a otra aunque hay que tener bastante cuidado.
Desde la zona de las pozas se puede ir por un sendero estrecho hasta la cima de una montaña. Nosotros empezamos a subir por en medio de la jungla por un camino que estaba lleno de obstáculos, mayormente arboles caídos que tienes que saltar para seguir el camino. Cuando llevabamos unos 20 minutos andando el cielo empezó a tronar y a cubrirse así que decidimos volver por precaución, en mitad de la jungla con un tormentón como que no lo queríamos vivir...
Al bajar nos acercamos a la catarata bastante espectacular pero estaba lleno de gente bañándose, al parecer a los malayos les gusta más el agua de los ríos que estar en la playa.
Siguiendo la carretera con la moto nos encontramos con paisajes maravillosos y casi no había tráfico. Se veía algún que otro guiri con la moto y algunos locales. Después de ver alguna que otra playa se nos hizo la hora de comer pero no había absolutamente nada, ningún restaurante o puestecillo con comida. Vimos a dos locales en moto a los que preguntamos dónde podíamos comer algo. Nos explicaron el camino pero al final dijeron que les siguiéramos que nos llevaban. Nos llevaron a una zona residencial o no sé que era donde había un restaurante familiar.
Los dueños no hablaban ni una palabra de inglés, menos mal que había una pareja de jóvenes que nos hizo de intérprete. Comimos probablemente el mejor plato en lo que llevábamos en Malasia, arroz con una especie de sopa agridulce con pollo que nos costó 2€ los dos juntos. También nos dieron agua pero el agua estaba asquerosa no sé que tenía pero para mí que sabía a arroz, menos mal que era gratis, no sé como se lo pueden beber.
Vistas que vimos por el camino
Fuimos a otra catarata preciosa (Temurun waterfall) donde nos quedamos un buen rato y ya cogimos el camino de vuelta a casa, pasando por otra playa paradisiaca (Pantai Pasir Tengorak).
Temurun waterfall
Pantai (Playa) Pasir Tengorak
Decidimos ir de nuevo al teleférico para subirnos, pero cuando llegamos nos encontramos con un cartel de que el puente colgante estaba cerrado por reformas ya que se encontraba en una situación arriesgada para los visitantes. Por esa razón decidimos no subir y ahorrarnos los 30 RM que costaba ya que pensamos que no nos merecía la pena ir para unas vistas si no podíamos ir al puente colgante tan especial, fue una pena no poder verlo.
En el camino al guest house vimos también una laguna con vistas preciosas y unos campos de arroz donde hicimos algunas buenas fotos.
Al siguiente y último día en moto nos fuimos a otra parte de la isla. Este día fue más de playas. Salimos directamente al norte de la isla a la playa llamada Tanjung Rhu donde no había nadie, solo vimos a algunos extranjeros pero poco más. 
Pantai (Playa) Tanjung Rhu
Esta playa estaba algo sucia con bastante plástico que vendría del mar pero la playa era grandísima y nos fuimos andando al otro lado que estaba mejor donde de repente vino alguien a decirnos que no podíamos seguir porque esa parte de la playa era privada del resort. Se notaba porque se veía que estaba más cuidada, una pena aunque justo donde nos paró nos quedamos a bañarnos un buen rato.
La siguiente parada fue la Black Sand Beach que era simplemente una playa con arena negra que no tenía mucho más, cerca si había como un pueblecito pesquero.
 
Era pequeña y no invitaba a meternos en el agua. Salimos pronto para ir hacia otras cataratas aunque de camino nos encontramos los hot springs, un lugar con aguas termales naturales que según los carteles tienen propiedades curativas y en los que podías entrar gratis aunque con el calor que hacia no apetecía mucho meterse en agua muy caliente, metimos los pies sufriendo de calor pero pensando que nos haría bien, supongo.
Las cataratas Durian Perangin Waterfallson muy bonitas, una pena que había un grupo de chinos que la ocupaban y no pudimos disfrutarlas para nosotros solos aunque nos echamos una pequeña siesta con el sonido de las cataratas y de la naturaleza, ahí se estaba bastante fresquito.
Durian Perangin Waterfall
Por último y aprovechando los últimos momentos de la moto nos fuimos a Kuah donde hay mucho más tráfico. Preguntando varias veces llegamos al Eagle Square donde hay una estatua del águila que se ve por estas islas. La plaza es bonita y hay vistas al mar. Se puede venir facilmente en moto a visitarla, cerca también puedes encontrar centros comerciales e ir a comer en uno de sus muchos restaurantes. Por lo demás Kuah no tiene más que ver.
Eagle Square
Vistas desde el Eagle Square
Como veis, la isla no es solo ir de playa si no que te encuentras con muchas otras maravillas de la naturaleza y merece mucho la pena ir con moto para ir a tu ritmo visitando cosas.
El siguiente día teníamos que salir en ferry a las 5 de la tarde hacia George Town en un viaje que dura 3 horas. Los tickets salen bastante caros (60 RM) pero yendo por tierra en autobús y cogiendo otros dos ferries salía solo un poco más barato pero era mucho más tiempo y esfuerzo. Pensamos que lo mejor era el ferry directo aunque nos doliera en los bolsillos. Nos despedimos del daddy de Daddy's guest house quien nos ayudo en todo lo que estaba en su mano.
Daddy
En el trayecto del ferry vimos probablemente el mejor atardecer que hemos visto jamás, fue realmente precioso y fue una gran entrada en una isla a la que teníamos muchas ganas, Penang.
 
Fuente
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